Tocaba volver a la oficina y dejar atrás el PITRIG, la intensidad que ha significado el mes allí, lo hacía satisfecho por haber "dado el callo" y aliviado por liberarme un poco de esa responsabilidad. Y tampoco es que en la oficina falte el trabajo, como pronto reconocí, pero uno jugando en casa sale más confiado que de visitante. De los currículos, la documentación y demás servicios he hablado hasta la saciedad así que, pasemos ligeros por aquí. El lunes, Fernando y yo fuimos a la comunidad jesuita cercana "del padre David" (aunque él no sea el superior sino un tío la mar de carismático). Había ganas, tiempo sin ir, pero sobre todo un buen motivo. Por allí pasaba el hermano José, ya de vuelta para su tierra. Portugal. Con él he coincidido en varios momentos... Al poco de llegar, cuando fui a Boa Vista para conocer la oficina de allá y "regularizar" mi estancia: Semana 5 - La Frontera En febrero, un mes de crisis y parálisis, cuando vino a Manaos para hac...